Por: Ramón García
.- Escuchando el cantar de Mon Laferte, no pude evitar el llamado a pensar lo poco que los muchos vallartenses que se dicen orgullosos de serlo cuando llegan a posiciones en el servicio público no se les nota su «mucho querer».
Vivales, ambiciosos, centaveros, oportunistas y tramposos que cuando hay se ahogan y cuando no hay les sale el amor por el rancho…
Se inventan cualquier patraña para pellizcarle al pastel del gasto inflado, sin conciencia y sin piedad pues quien paga no tiene quien represente ni defienda los intereses del pueblo que engañado vota con esperanza pero sin certeza.
Conchudos webones y mentirosos, llenan la cueva de malvivientes mal llamada «Salón de Cabildo», desde ahí urden sin socializar el asalto, la mentira, el despojo, todo con singular alegría, sin pena ni vergüenza.
El desafío mas grande es que el pueblo tenga mayor interés en la política para no permitir que sigan destruyendo a Vallarta y sus finanzas, para que gente honesta y con valores tome las riendas de una ciudad que abre sus brazos y que ha sido confundida con una prostituta con las piernas abiertas eternamente.
Que maldita falta de querer!! (Yo lo escribí)



